domingo, 11 de diciembre de 2011

Objetivos y sensaciones. Planificación 2012 (I)

Tras tres meses de vuelta a la normalidad en lo deportivo toca empezar de nuevo sacar el calendario, chequear internet en busca de carreras y retos.
A finales de agosto pude empezara correr con cierta normalidad de nuevo. Aunque la periostitis sigue ahí, es más una amenza que una realidad. Es cierto que hay semanas que las termino con algún que otro dolor incómodo, pero es daña más en la moral que en lo físico. Muchas veces me da la sensación que tengo que combatir más al miedo que a la fatiga o la pereza. Por si acaso, como colofón a este ciclo de vuelta, me he regalado un par de sesiones de fisio. De todas maneras los guisantes congelados ya se han convertido en parte de mi vida.
Mañana empiezo a entrenar. Es decir a preparar física y mentalmente para competir en carreras. Soy muy consiciente que mis niveles competitivos son, porque siempre lo han sido, como poco escasos. Nunca me he preocupado de batir a nadie en casi ningún momento. Incluso no mentiría que las carreras en sí me dan bastante igual. Siempre ha sido así en muchas de las cosas que he afrontado en esta vida. Siempre me ha intersado los cómo, que los qué. Siempre he sido más estratega que soldado.
Bueno, el caso es tener claro que se quiere hacer. Si el año pasado lo tenía bastante claro (un ultra, que fue imposible, o casi) para el 2012 la cosa no está tan clara. Supongo que lo más sencillo sería retomar los planes que este año se quedaron atrás. El problema es que las circustancias son diferentes. Muy diferentes y a día de hoy no tengo claro que el camino de preparación para una cosa por el estilo vaya a ser satisfactorio. (tengo que mencionar otra vez el miedo a la lesión?)
Recuperara confianza, un poco de ambición, y correr más y mejor. Al final, me temo, que esto de correr va a ser un reflejo de la vida. Cuando se hablan de ·las famosas "sensaciones" me da que la cosa va más allá de correr a gusto. Eso, en definitiva, es el objetivo.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Dublin Mountains

En este video se muestra el Dublin Mountain Way, que recorre las colinas al sur de la ciudad. Aunque tiene unos cuantos kilometros bastante pestosos por carreteras chungas, otros tramos son sencillamente preciosos.
Lo que se muestra desde el minuto 13.30 hasta que llegan a Fairy Castle, es la zona por la que suelo entrenar. Está a unos cuatro o cinco kilometros de mi casa. Todo un lujo.
Por cierto, me he quedado con la cara de los que hicieron el camino ese de piedra. Los buscaré, los encontraré y darán cuenta de sus fechorías. Mis tobillos piden venganza.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Actualizaciones

Ayer para celebrar que he llevaba un mes corriendo con cierta asiduidad (no creo que pasara algo por el estilo desde hace bastantes meses) me arrojé a la primera salida silvestre medio seria. Salieron unos 15 km en terreno muy variado: asfalto de entrada y salida, pista y sendero facilón y caminillos trunchatobillos. Aunque lento en las subidas y conservón en las bajadas, en la ducha estaba más feliz que una lombriz.La vuelta a los entrenamientos ha coincido con una nueva etapa vital. Por trabajo me he mudado a Dublin. Aparte de infinitas consideraciones vitales, en lo que se refiere a lo de desgastar zapatillas supone que paso de vivir en el agreste condado de Kerry, en medio de la nada a ser un nuevo urbanita. Tras deshojar la margarita mil y una vez tomé la decisión de vivir lo más al sur posible de la ciudad y huir del centro. Por un lado estoy relativamente del trabajo (voy andando o en bici) y por otro vivo apenas dos kilómetros de Ticknock.http://www.dublinmountains.ie/index.php?id=135


Deportivamente hablando ha sido todo un acierto. El sitio es un verdadero parque de atracciones para los que usamos zapatillas con tacos. Pistas, senderos, caminos, subebajas constantes... Vale, sí, es cierto, no deja de ser naturaleza domesticado y si lo comparo con Macgillicuddy's Reeks no es más que un parque dejado de la mano de dios. Pero lo tengo a 10 minutos de casa y para entrenar está de pitufa. Lo mismo te da para rodar por pista durante un par de horas, que para meterte en una sesión más técnica.
The Big Gun y Knocknapeasta, co Kerry



Sí, amigo lector nos hacemos viejunos y lo de pegarnos con las montañas ya no se ve con otros ojos. Quizá sea el hecho de salir de lesión y quere tomarse las cosas con calma y tal, pero lo que me apece ahora son las colinas y los bosques. Quizá cuando el cuerpo vaya respondiendo volveremos a mirar más alto.
Con buen tontaino corredor que se precie, en cuanto he podido dar dos zancadas seguidas ya he ido al google a buscar carreras. Lo primero, y para poder cerrar el año con cierta decencia, carrera en Powercourt Ridge. 16 km de típica fell running. Subir y bajar la montaña de turno. Siendo a mediados de noviembre espero en frío de cojones.
Para el año que viene... la idea era retomar los planes que la periostitis ha aparcado. Y digo "era" porque me temo que en las fechas del Wicklow Way Ultra un amigo se casa. Supungo que sacarán las fechas exactas a finales de año, pero siempre cae ese fin de semana. Hay una carrera muy parecida el 6 de enero, pero es demasiado pronto. En tres meses no puedo meterme en una carrera de casi 60 km, con condiciones meteorológicas duras. Supongo que habrá alguna de 50-60 km en Inglaterra en marzo o abril. La idea es en verano hacer algo más largo, pero antes quiero hacer varias de 20-30 km y por lo menos una que pase de los 50. Ya veremos.

 

 

domingo, 4 de septiembre de 2011

... que no, que estaba de parranda!


Efectivamente, jerido lector, I hit the trail again. Atocinetau por los meses de cuasi inactividad y con menos brío que una langosta por soleares. Pero ahí estamos.

domingo, 8 de mayo de 2011

The North Face Single Track

Estas han sido las zatapillas con las que he entrenado este invierno, junto con las Inov Flyroc 310. Mientras las Inov las usaba para entrenamientos cortos y con mucha pendiente, estilo fell running, las TNF las he usado (y mucho) para salidas más largas (hasta los 25 km) y como zapatilla de rodaje por caminos y pistas. 
Heredaron el puesto de las Sportiva Wildcat, con las que tuve una relación amor-odio un tanto especial por culpa del que considero el par más tonto de toda la producción del modelo. O eso o soy el único que no se ha rendido incondionalmente a las Wildcat.
El caso es que, como ya he comentado en las primeras entradas de este blog, mi idea era estrenarme en una carrera de larga distancia este año. Aprovechando que necesitaba un cambio de zapatilla miré, remiré y volví a mirar foros, blogs y diversas webs en busca de información, opiniones y analisis de zapatillas para entrenar para semejante aventura. Lo que andaba buscando era comodidad y amortiguación. 
Desde luego ambas cosas se encuentran en la Single Track. Desde el momento que te las calzas por primera vez notas que están hecha y pensabas para hacer kilómetros. Es prácticamente una zapatilla de asfalto con el taco algo más pronunciado. Tiene, eso sí, un detalle muy montañero que comparte con las Wildcat: la malla que cubre la lengueta y que impide a que se meta tierra y piedrecillas en la zapatillas. Es un detalle que a mí me gusta y mucho. 
No he tenido problema alguno con el ajuste de la zapatilla. Desde el primer momento hasta ahora el pie me ha ido sujeto desde el empeine hasta el talón. El un upper blando y el sistema de cordado no tiene misterio alguno, aunque haya que darle unos momentos para justarlo bien. La malla superior evacua el agua y el barro muy bien. Es un detalle importante, amiguitos, cuando entrenas en la costa atlántica irlandesa. La zapatilla va a calar sí o sí, así que es mejor que ese agua salga lo antes posible. Estas, en concreto, mantienen su color naranja radioactivo a pesar de meterla por los barrizales más ponzoñosos.
La amortiguación es abundante. Incluso excesivamente blanda en algunos momentos. Ha habido tramos en pista forestal humeda que parecía que el pie se me hundía dentro de la zapatilla. Y ahí está posiblemente el mayor pero que le he encontrado y es que he ecahdo de menos firmeza en la zapatilla. Uno tiene una pisada, digamos, un tanto irregular. Vamos que prono como si me fuera la vida en ello. Uso platillas correctoras que me levantan el puente y me centran el pie en la zona del talón. A pesar de ello la Single Track, posiblemente por blanda, con conseguía mantener la pisada estable. Si algo he sacado en claro de este par es que sigo necesitando algo de soporte en la mediasuela.
La suela me ha sorprendido mucho. De primeras no parece que vaya a ser nada del otro mundo. Un aspecto muy pistero, con un taco poco agresivo, lo justo para una tracción correcta en terrenos de tierra. Salvo que el piso estuviera verdaderamente embarrado o con hierba mojada no he tenido resbalones. Incluso por nieve ha tenido un comportamiento excelente. No la he metido por terreno rocosa, así que ahí no puedo opinar. 
Otro puntazo a favor es que son resistentes. Tras unos  ocho meses no hay signos de desgate. La suela mantiene los tacos sin apenas desgaste (aún conserva unas pequeñas estrías en los tacos) El textil está intacto y la media suela sigue amortiguando muy bien. 
En definitiva, me parece que es una zapatilla muy buena para hacer kilómetros, pero que en mí caso particular falla por mi pisada de pato borracho. Ansioso estoy por poder ver las Double Track, donde parece que se han acordado de los pronadores.

Os dejo otras opiniones al respecto de las Single Track:

http://jmdomenech.blogspot.com/2010/02/north-face-single-track.html

http://www.alua.es/blogs/alua/?p=4233

http://trailrunningreview.com/The_North_Face_Single_Track/REVIEW--16--LANG--0.html

viernes, 22 de abril de 2011

Lecciones

Tras unos dos meses prácticamente parado, este mes de abril he podido empezar a entrenar con cierta regularidad. Desde luego mi objetivo de hacer una carrera de larga distancia este verano se ha disipado totalmente. Tras la media maraton de febrero mis tibiales dijeron basta y ya tuve que renunciar a correr En Wicklow en Marzo. Esa era la carrera de prueba, de ver como me veía durante horas en carrera, pero no pudo ser. Era incapaz de correr más de una hora seguida. Tuve que parar.
Y ahí fallé. No supe ver, no supe leer lo que mi cuerpo pedía. Las ansías me pudieron y no supe parar debidamente. Lo recomendable hubiera sido dejar de correr durante unas semanas, pero continuar entrenando con la bici y caminatas no muy exigentes. Pero no lo hice así. Paré de entrenar, en cuanto veía que el dolor menguaba salía a correr y recaía una vez más a los pocos días. Paraba y vuelta a empezar. El resultado es que no he conseguido recuperarme, he perdido la forma y he ganado peso. Supongo que si huebiera tenido un gimnasio a mano hubier podido entrenar de otra manera mientras me recuperaba, pero es lo que hay.
A día de hoy voy cogiendo la forma que he perdido. Puedo correr unos dos o tres días por semana, no más de 10 hora seguida. Aprovecho para hacer circuitos técnicos y con mucha pendiente una vez por semana, combinando así correr y andar. No fuerzo demasiado y voy cogiendo fuerza en la piernas. Y sobre todo voy matando el aburriemiento. Despues de cada entreno un buen rato con la patas en agua helada.
Lo que sí que me resulta imprescindible es no correr dos días seguidos. En esos intervalos es cuando meto la bici. Algunas semanas, cuando he visto que la pierna (ahora mismo es solo la derecha la que da guerra) predomina la bici a la carrera. Lo que intento es mantenerme en movimiento, aunque he de reconocer que lo de pedalear me da una pereza increíble.
Poco a poco voy volviendo a poder hacer cosas interesantes, pero aún así los planes para carreras son inciertos. A principio de junio se celebra aquí cerca la Subida a Carrantohil (el monte más alto de Irlanda)http://www.imra.ie/events/view/id/839/. El año pasado me desinflé de muy mala manera y me gustaría correr este año, pero a día de hoy no me veo en una carrera tan exigente. Además al fin de semana siguiente hago la marcha 10 Montes de Vitoria con mi padre, y no gustaría llegar tocado. Aunque será andando no dejan de ser 50 y tantos kilómetros de sube-baja.
En julio hay una especie de raid (MTB-Carrera por montaña-Kayak http://adventureracingkerry.com/rnr/index.html). Esa sí que creo que la haré. Más que nada porque es aquí al lado, y por el tipo de entreno que estoy llevando creo que puedo ser medianamente competitivo. Otra opción ese mismo fin de semana es una media trail en Dublin. 
Como objetivo de fin de verano, en septiembre, estaría muy bien poder ir a Dublin a correr los Peaks, 36 kilómetros. Pero eso, viendo como ha ido este año, queda muy lejos. Veo además que hay varias correras de 10-20 kilómetros que pueden estar bien para ir cogiendo ritmo competitivo.
Por cierto si alguno de mis (silenciosos) lectores conoce algun trail de unos 50-60 km en octubre-noviembre, sea en España o UK, no estaría de más un poco de luz, jejejeje


domingo, 10 de abril de 2011

Ayer pensé en salir esta noche. Ir al pub a meterme pal coleto unas pintuelas y vacilar a las muchachas del lugar. Ahora mismo, tras un día de mierda y una pequeña palizilla en la bici, lo que me apetece es sentarme en una esquina de un bar tranquilo, uno de esos el tipo de barra sabe lo que necesita el parroquiano, tanto en su vaso como en sus oídos. Me viene a la cabeza el Charlie´s, en Cork, cerca del puerto. Recuerdo el día que lo descubrí en uno de esas tardes duras del invierno irlandés. En una ciudad con tantos bares es sencillo pasar de largo, por lo que todavía no sé muy bien por qué entré en ese pub oscuro y sin atractivo alguno una noche entre semana, pero encontré lo que necesitaba. Una chimenea donde sacarme, cerveza, una clientela reservada y una camarera con unos preciosos ojos verdes y la habilidad de saber cuando a uno le va venir bien escuchar un poco de Dylan.
A veces echo de menos la ciudad.

viernes, 25 de marzo de 2011

Debería...

Ahora mismo debería estar en una habitación muy lejos de donde estoy, repasando por internet una ruta, mirando los comentarios de otros correrdores en otros foros. No ha llovido en toda la semana, ya me habría decantado por un par de zapatillas en vez de otras. Debería tener la camiseta, los pantalones, las mallas, los calcetines doblados encima de una silla. Habría mirado mil y una vez que no se me han olvidado las barritas, ni los geles, que la mochila está bien, el tubo de la bolsa de agua limpio. Deebería haber estirado, de puro nerviosismo. Pensado en que voy a cenar, en que voy a desayunar mañana. Debería tener un páncio atroz a los 52 kilómetros que me deberían esperar mañana por la mañana.
Pero no. Estoy en casa. Mañana tengo que trabajar y hoy me he tenido que volver a los 5 minutos de empezar a correr por dolorcillo de siempre, que no acaba de desaparecer.

sábado, 19 de marzo de 2011

Lesiones de cuerpo y mente

Llevo varias semanas casi parado. Aunque parece que los dolores mejoran, ahí están, impidoéndome correr. Salgo un par de veces a correr por semana, poco más de media hora a ritmo de verano azul, mucho estirar y hielo. Pero como corra más de dos días seguidos, me resiesto. Poco a poco tambien voy ensayando con zapatillas y plantillas.Veo que a pesar de las plantillas me vienen bien las zapatillas con algo de soporte extra (concretamente con doble densidad en la media suela) Tengo ganas de probar en el monte, donde las zapatillas que tengo son neutras.
Tambien estoy metiendo algo de bici, pero me siento flojo, flojo. Sin fuerza, además de vez en cuando me dan un pinchazito en el muslo que no me gusta un pelo. Espero que con las semanas de entrenamiento, poco a poco, vaya cogiendo fuerza en las piernas y poder meter un par de días de bici serios y tres de carrera. Me gusta más correr que pedalear, pero me temo que este invierno en forzado demasiado y ahora lo pago.
Lo que me tiene mosca es el tema del dolor. Y es que ahora no me duele tanto como hace unas semanas (o meses) pero sin embargo lo soporto mucho peor. En cuanto me vienen las molestias me vengo abajo.
Entiendo que todo alrededor influye y que mis circustancias ahora no son las mismas que antes. Mis planes deportivos se han venido abajo y no veo nada que me motive, y es complicado mover las piernas en semejante panorama.
En fin, la semana que viene vuelven los días largos.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Por los suelos

Así es como me eencuntro. Dolorido, enfermo y desmoralizado.
Tras la carrera del sábado tuve muy buenas sensaciones. Está claro que ni hice un carrerón ni lo pretendía, pero me ví decentemente y sobre todo con mucho margen de mejora. En muchos momentos fui bastante suelto, apenas tuve saturación cardiovascular. Coño, que para ser una carrera con apenas dos semanas de entreno, sin apenas haber entrenado fuerza, estaba contento.
Pero los días posteriores han ido poniendo las cosas en su sitio. Primero la recuperración está siendo muy lenta. Dos días despues aún notaba un cansancio inmportante. Pero lo más destacable es el tremendo dolor de piernas, alrededor de la tibia. Ya no solo los gemelos (que sería lo normal) sino también en las zona delantera, alrededor de los tobillos... Vamos un desastre. Incluso andar me cuesta y me duele.
No puede ser que esté parado una semana, entrene dos y vuelva a recaer. Me temo que toca parar por más tiempo. Mínimo tres semanas a ver como va. Es momento de bicleta, gimnasio...
Lo peor es que la WWU se cae de mi calendario. Con un poco de suerte podría correr el Trail de 26 km, pero sopndría pegarme por unos días de vacaciones que quizá no vaya a utilizar para correr y que me pueden venir bien para descansar del maldito trabajo.
Hoy además me he levantado con la garganta como un ladrillo. Por supuesto, hoy tenía el día libre. Me he dedicado a buscar carreras interesantes y reestructurar el calendario. El objetivo sigue siendo el mismo. una carrera de unos 80 km, solo que ahora sería a finales de verano o principios de otoño.

domingo, 20 de febrero de 2011

Wild West Run: Crónica

No es mi intención dar aquí lecciones de Historia, pero sí que me gustaría mentar a Felipe II. No es el momento ni el lugar, como digo, para analizar su figura histórica, pero sí que creo que no está de más apuntar un par de cosas. Primero: que en tan vital personaje en la Historia Mundial debemos tener en cuenta tanto sus hechos (básicamente la construcción y sustento del que sea probablemente el imperio más extenso de la Humanidad) como sus deberes. En este punto tan solo detallar, por lo que nos concierne al día de hoy, la celebérrima Armada Invencible. Para los potenciales lectores de este humilde blog que hayan sido educados en la ESO, recordar que hablamos de una imponente Flota que el Felipe II mandó rumbo a Inglaterra con la sana intención de poner las cosas en su sitio y cortar de raíz la habitual tendencia británica de tocar los innombrables al prójimo. Esta flota tuvo el gran inconveniente de no contar con la ayuda de un moderno Meteosat, por lo que el que no acabo hundido, acabó incrustado contra algún acantilado por ahí. Vamos un desastre en toda regla para moja y chanza anglosajona (lo de Invencible es de muy británica guasa)
Jugar a Historia Ficción es un ejercicio tan divertido como estéril, pero no cabe duda que si los galeones españoles hubieran llegado a donde se suponía, hubieran los soldados españoles afeitado el bigote a los ingleses y todo lo demás (mucho quería el bueno de Filipo, me temo) muchas cosas hubieran cambiado en el devenir de la Historia. Principalmente el fin del incipiente Imperio Británico.
La corona inglesa tuvo a bien, tras quedarse su máximo competidor global, a conquistar tierras ultramar, imponiendo su lengua y costumbres a diestro y siniestro. Y lo de siniestro no es gratuito, ya que como se sabe esta gente conduce por el otro lado, habla raro, utiliza enchufes raros y, he aquí el quid de la cuestión, mide las cosas como les sale de la punta del nabo. Concretamente la distancias en millas.
El aquí escribiente bloguero, como buen católico, apostólico y romano, mide las distancias como se debe, utilizando el sistema métrico decimal. Y, voto a tal, sigo haciéndolo a pesar de habitar en tierras del antiguo imperio inglés. Y es que aquí, en Irlanda, a pesar de que el deporte nacional es desproticar contra todo lo que huela a Union Jack, conducen por el otro lado de la carretera, se comunican utilizando esa lengua del demonio, utilizan enchufes raros y miden las distancias en millas. 
Y yo me pierdo. 
Si voy a una carrera que se anuncia como "medio maratón" yo pienso en 21 kilómetros y pico, no en 13 millas y pico. Me falta esa referencia, importantísima cuando no se tiene conocimiento de la ruta de la carrera. En realidad la carrera estuvo marcada por la falta de referencias claras en todo momento. 
Bueno, la carrera: Wild West Run. Primera carrera de montaña que veo que se organiza fuera del ámbito dublinés que sea del IMRA (Irish Mountain Running Assotiation). Me entero de su existencia por el Facebook. No veo que haya una web oficial y el registro se realiza en una tercera web donde apenas hay una breve descripción del tipo de terreno por el que se desarrolla. Básicamente se trata de un medio maratón tipo trail desde Kenmare hasta Muckross House en el Parque Nacional de Killarney, siguiendo el Kerry Way, ruta de senderismo que recorre 200 km por el sur del condado de Kerry.
Por lo que conozco del Kerry Way sé que no se tocan cumbres, que está bastante bien señalizado y que es muy probable que haya variedad de terrenos, desde carretera hasta camino malo. Pero apenas conozco el tramo final de la carrera.
A este perfil habría que quitale algunos kilómetros (o millas, vaya usted a saber) en su parte final
Curioseando por la red encuentro un track del tramo del trekking y me hago una idea de la ruta: toboganes parribapabajo, 672 de subida total y 642 de bajada. Me preocupa el calzado a usar. Por lo que leo hay, como esperaba, gran cantidad de tipos de terreno, pero me preocupa la gran cantidad de asfalto que pueda haber. Llego a plantearme correr con las Asics de asfalto, pero al final me decido por la North Face Single Track, sin descartar hasta el final las Inov-8 312, si el día de la carrera es especialmente frío o húmedo. Otra duda que me planteo es el tema de la hidratación: nada, riñonera o mochila? No sé sí va a haber avituallamientos o cuantos. Decido no arriesgar y opto por la riñonera con el botellín de 750 ml, que además me permitirá llevar al de comer y el cortavientos atado a la correa.
La idea con la que me planteo la carrera es sencilla: disfrutar. No estoy en forma como para dar guerra a nadie y me da que va a ser una rápida de cojones. Si me dejo llevar tras los galgos de turno es muy posible que a medio camino me quede tirado. Los gemelos me siguen dando guerra y esta semana apenas he podido entrenar. Es más el día antes me levanto con el gemelo izquierdo como una lápida. Cojeo incluso andando y empiezo a dudar si voy a ser capaz de salir a correr. Por si fuera poco ese mismo viernes hace un día sencillamente horrible, con fuerte viento y lluvia, lo que me hace replantearme el equipo que voy a usar.
El sábado, tras pasar la noche con la pantorrillera de neopreno, parece que el gemelo responde. En el hotel hago unos ejercicios y aunque no está como debiera se puede correr. El  día amanece claro y las previsiones dicen que así se mantendrá. Por si acaso en la mochila cargo el chubasquero y la 312. En el autobús que nos lleva a la salida me dan la clave para desechar el Goretex en los pies: hay que cruzar varios ríos, que por las lluvias del día anterior probablemente bajen fuertes.
Como buen corredor que se precie, antes de tomar la salida me fijo en los tipos que me rodean. Hay buscar referencias. Veo mucho galgo asfaltero. Tipos de caras angulosas y patas finas que probablemente vayan a meter mucha caña en los tramos fáciles. Muchos calzan zapatillas de asfalto. Quizá las pasen un poco putas en los terrenos más técnicos y embarrados, pero no espero estar con ellos para verlo. No es esa mi carrera.
La mía está con los tipos con pancita, piernas gruesas y un par de capas de ropa. Esos son de los míos. Enseguida opto por uno. Se le ve con pinta de no estar muy allá físicamente, pero que no se va a dejar desmoralizar en la primera cuesta. Intuyo que iremos al mismo ritmo, pero que no se quedará muy atrás.
Por fin salimos. Empiezan los problemas. Como nos habían dicho las tres primeras millas son por carretera cuesta arriba. Pero lo que no nos habían dicho que era una recta. Y empieza el gran problema de mi carrera: la falta de referencias. En este tipo de cuentas largas me pongo pequeñas metas en las curvas, pero al ser una recta parece que no tiene fin la hijaputa. Además por asfalto. Los gemelos empiezan a dar guerra, pero van bien. El pulsímetro me da buenas noticias: no se me dispara el ritmo cardiaco. Por si acaso y porque queda mucho bajo un poco el listón y me quedo en un paso más cómodo. Cojo un pim-pam fácil y en seguida nos agrupamos un grupo en medio del pelotón. Los flacuchos han tirado para arriba como si las siete pestes les persiguieran y detrás queda otro grupo  bastante más lento. Pronto veo a mi referencia. Efectivamente parece que estamos a la par de condiciones.
Joder con la puta cuesta, parece que no se acaba nunca. Tres millas… ¿eso cuantos kilómetros son? Ay Felipe, no pudiste mandar tus barcos una semana antes, no. Mi referencia aguanta el tirón, pero pronto veo que como referencia en carrera es horrible. Echa a andar pronto, en los rellanos, y pega latigazos en las cuestas. Además es muy poco solidario: me coge la cuerda cuando le paso, pero no espera a nadie cuando arrea.
Antes de llegar a la tercera milla pasamos a correr por pista. La ruta se hace más llevadera, con curvas, sin tanta inclinación y el terreno es más blando. Aprovecho para recuperar ya que veo que el pulsímetro me dice que me estoy pasando. No es día para sufrir, muchacho y tus gemelos tampoco están para muchas batallas. Dejo descolgarme un poco. Mi referencia ha dado otro arreón y paso de seguirle. Esos cambios de ritmo que se pega para nada no pueden ser sanos. ¿Por cierto cuanto hemos corrido ya? El cartel dice que 4 millas. Vale, una milla es 1, 2 km… o eran  1,5… No, 1,2 más o menos… Vale entonces hemos recorrido… 1,2 por 4, bueno 4, 5 ya,… que eso es… si un tren sale de Segovia dirección Madrid a las 11… Mierda ya me he liado.
 Joder, que duro es ser de letras. Yo estudié latín, cojones (repito: católico, apostólico y romano) y esto de hacer cuentas en medio de una carrera, esquivando pedruscos, intentando que no se me olvide beber de vez en cuando, que si donde está el poste indicador, que si ese cabrón me mira mal (no se equivoquen, mis compañeros de carrera eran bastante majos, me refiero efectivamente al señor esposo de la cabra)
Y a todo esto cuesta pa’rriba, cuesta pa’bajo, cada rato hay un señor o señora con su correspondiente peto amarillo de la organización que me da ánimos y me dice que es todo recto. Pasado el cartel de las  5 millas veo uno de esos petos al lado de una mesa. El tipo de briefing dijo algo de un puesto de avituallamiento a media carrera, no? Vale, ya sé donde estoy. Por cierto, ¿y mi referencia? Lo dejé atrás presa de un ataque de incontinencia urinaria. Ahora corro prácticamente solo. A unos centenares de metros veo  un grupo de tres o cuatro, pero aunque voy cómodo no estoy para forzar. Ahora se supone que viene el barro y las piedras y ahí me muevo mejor que ellos con unas zapatillas de entrenamiento.
Así es, tras una subida por un precioso robledal empieza la parte sucia de la carrera. Hasta ahora habíamos corrido por pista y camino en relativo buen estado, con la única dificultad de cruzar varios ríos. Yo opté por pasar de intentar de saltar de piedra a piedra y jugarme un feo resbalón, y crucé a las bravas. Por suerte tanto los calcetines (uno Inov-8 finos) como las zapatillas desalojaban el agua con facilidad.
Ahora tocaba bajada por roca húmeda y turberas. Un autentico horror. Hasta entonces había corrido casi todo el recorrido salvo algún repecho cabrón. Ahora tengo que andar casi dos millas. Me siento muy inseguro cobre la roca mojada. Las zapatillas, que hasta ahora se habían comportado de cine descubren sus carencias. El resultado es un tobillo torcido y una rodilla reventada contra la roca.
Los tramos por turbera no son mejores. Hay una especie de pasarelas de madera recubierta de malla metálica para salvarlas. Correr por ahí me resulta un suplicio. Primero porque resbala muchísimo y segundo por que es bastante estrecha, Uno no tiene lo que se dice una pisada muy enciclopédica y tiende a dar zancada de pato. Al correr por esas pasarelas tengo que cerrar la zancada y me empiezan a doler las caderas. No me queda más remedio que caminar un buen rato. Cuando se acaba esas dos millas del horror horroroso volvemos a camino más o menos en buen estado, muy corrible a pesar de volver a la cuesta arriba. En ese momento noto una especie de espasmos en el gemelo. Temo que se me vaya a subir el músculo y entonces sí que estaremos bien jodidos: cojos en medio de la puta nada. Nada, un par de minutillos estirando la pata y dejando que se relaje. Pierdo más tiempo y posiciones. Y sobre todo, pierdo ritmo. Cuando vuelvo a la carrera me cuesta encontrar la zancada cómoda, un braceo estable…
Por suerte me junto con Mark, un tipo que parece que se toma el asunto con tranquilidad y empieza darme palique. Me sirve para relajarme, volver a una carrera suave, pero armónica y dejar que pasen unos kilómetros tranquilos. Cometo un enorme error y es no preguntarle cuanto es media maratón en millas.
Y en esto que llegamos al paso de Torc Mountain. Esta ya es zona que conozco. Sé lo que queda hasta Muckross House. Me veo fuerte, con energía. Sé que tras una subida que llega ahora, viene una bajada a muerte por pista ancha, bastante compacta. Es hora del cuchillo entre los dientes. Mark se queda atrás en la subida y me lanzo a la bajada. Me divierto mucho. Curvas, niños boy scout que esquivar, noto como saltan las piedrecillas a mi paso. Las zapatillas me responde de maravilla, se agarran bien al terreno, pero me dejan hacer. Este tramo es muy popular para un paseo montañero y me cruzo con mucha gente que me anima. Voy muy suelta, muy fino, dejándome llevar con la gravedad. Me noto cansado, pero ya no queda nada. Paso a un par de corredores que parece que no disfrutan tanto de la bajada.
Ya al final, en Torc Fall, atrapo a otro corredor que empieza a soltarse tras la bajada. Ahora es más suave, casi plano. Cejemos un buen ritmo, nos vamos relevando. No queda  más que unos centenares de metros. Veo un peto amarillo en un cruce. Es Sean, unos de los organizadores a su izquierda está Muckross House. Miro el reloj: algo más de dos horas. Ni tan mal. Sonrío, se vacío en esos últimos metros. Llego a la altura de Sean…
-         Come on, lads, just two more miles and it´s done.
Su dedo señala a la derecha. Mierda, mierda, mierda… ¿Pero esto no terminaba en Muckross House? ¿11 millas decía el último cartel? Ya llevaba tiempo si prestar atención a las marcas de distancia. Eran como chino para mí. Me dejé llevar por mi posición y me medí cuenta que aún me quedaba más de 3 kilómetros. 3 eternos kilómetros por asfalto. Tras la bajada a piñón tengo los cuadriceps cargados. Noto la falta de amortiguación de las zapatillas. Bajo el ritmo. Se me cae el mundo. Me dan unas ganas horribles de mear. Tengo que buscar un discreto árbol. Pierdo ritmo y estoy solo. Ni voy cómodo ni voy rápido. Es más voy muy lento, casi andando. No puedo correr. A duras penas alcanzo a otro corredor que va andando. Le pregunto si está bien y le ofrezco agua. Casi es un alivio que acepte y tenga una excusa para parar. Me dice que tiene los gemelos cargados. Sigo corriendo. No sé cuanto me queda, pero no tengo fuerzas. Sé que es más de cabeza que de piernas, pero tengo que echar a andar. Vuelvo al trote, y tras una curva veo el cartel de las 13 millas. Pero… estoy lejos de Muckross. Lo sé y me vuelvo a derrumbar. Sé donde estoy, pero no sé donde está meta. Estoy perdido, agotado, creo que voy a parar y reponerme… Oigo aplausos de ánimo. Hey, son los de la carrera! Por fin! He llegado!!! Mecagüentolmasgrande!! Si esto Muckross House yo soy Felipe II. Cabrones , me habéis engañado.  

martes, 15 de febrero de 2011

Problemas, problemas y más problemas

Me estoy dando cuenta de lo complicado que es esto de meterse en una carrera de larga distancia. Resulta obvio que la preparación física, el entrenamiento, es duro. Corre, recorre y requetecorre, sin pasarse, que te da un mal en forma de lesiones y sobreentrenamiento, pero sin hacer el vago, que hay que correr unos cuantos kilómetros, amigo. Hasta el gorro estoy ya de ir de un blog a otro, de una web a la de más allá leyendo experiencias ajenas, recopilando planes de entrenamiento y consejos y haciendo todo eso algo propio y factible en mi día a día. Por que esa es otra, búscate tú las ganas de salir a correr en medio de la lluvia y el viento despues de la jornada laboral de turno y los quehaceres cotidianos. 
Pero esta ba claro desde el principio. Lo que estoy descibriendo es la parte logística del asunto. Voy a resumir: como ya he comentado en otros comentarios mi idea es ir haciendo varias carreras hasta llegar al objetivo último que sería, muy probablemente, el Lakeland 50, en Inglaterra. Hasta llegar ahí el plan era hacer a finales de marzo la Wicklow Way Ultra de 52 kilómetros, que me serviría para verme en una carrera de larga distancia y testar mi estado de forma real. Luego en Junio hacer con mi padre la Marcha de Fondo los 10 Montes Vitoria, como un buen entrenamiento antes de la Lake. Por medio irán un par carreras de unos 20 kilómetros y alguna que pille de 10-15.
Pues mira tú por donde la cosa no es tan sencilla, ya que los días que necesito libres en el trabajo para ir a Wicklow me han sido denegados (cosas de trabajar tambien los fines de semana) Aunque ahora mismo ando en pelea/negociación con mi jefe y los simpáticos de RRHH, la cosa está fea. Pero no tanto como estará en Julio, ya que en mayo se me acaba el trabajo, luego no habrá dinero. La calculadora habla y no dice nada bueno. Por razones obvias no quiero renunciar a la carrera con mi padre, pero no será el reto que ando buscando, pero tener que volar en menos de un mes dos veces se antoja complicado.
Además no correr la WWU supone un duro cambio en los planes de entrenamiento. De esta carrera debería sacar conclusiones y experiencia, y de ahí focalizar estos aspectos en el entrenamiento futuro. En el hipótético caso que pueda ir a Inglaterra, iría sin apenas experiencia previa, algo que me incomoda bastante. además es parte de una compeonato en el que me gustaría participar.
Alternativas? Pues la primera es buscar otra carrera esta primavera de unos 50 kilómetros. Por ahora no he encontrado nada aquí en Irlanda. Tengo que ampliar el rango de búsqueda. Otra sería buscar una carrera a finales de verano, principios de otoño. Me permitiría ir más preparado y con más tiempo para ahorrar, pero se solaparía con mi segundo gran reto de este año: la Killarney Adventure Race, en octubre. A esta le tengo que dedicar tiempo ya que además de correr tendría que entrenar bien la MTB y el kayak. La idea era ponerme con ello desde Agosto, una vez matado el gusanillo de la ultra.
Otra opción es pasar de preparar una ultra este año, montarme un buen calendario de carreras de media distancia y hacer un par de carreras tipo raid de aventura. 
En fin, como dijo el otro: el dinero es mi castigo.

domingo, 13 de febrero de 2011

Bien, para ser la primera semana.

Primera semana de entrenamiento medianamente serio. Cinco días: dos de rodaje simple, una sesión de series en cuesta, una interensantísma sesión de progresión en dos bloques y hoy dos horitas de pachanga, pero que me han servido para volver a los caminos.
Las sensaciones han sido bastante buenas. Se nota que ando falto de entrenamiento, sobre todo en lo referente a la fuerza en las piernas (me cuesta mantener un ritmo medio elevado) pero he vuelto a coger soltura en el trote, a tener naturalidad en la zancada, a sostener un ritmo (aunque todavia muy bajo). Los dolores en los gemelos han remitido bastante, pero han dejado al descubierto un dolorcillo, más profundo, en la parte baja de la tibia derecha. El fisio me acojonó con una posible rotura por estrés, cosa que el médico descartó (a falta de ver los resultados de unas radiografías) Ambos no me prohibieron seguir corriendo, mientras no me matara, así que así lo hice.
Hay que decir que respecto a la posible rotura, querido leyente, si usted cae lesionado, no haga como servidor: ir directito a Google a ver que es lo es. Em poco más de diez minutos de investigación los sintomas de rotura por agotamiento quedaron grabados uno a uno en mi pierna. Dolores que hasta entonces no tenía, los tuve. Inchazos que antes no existían, aparecieron ante mis ojos. En fin, que por poco hasta la malaria me entre si no dejo de leer.
La semana que viene la cerraremos con una media maraton por caminos y pistas sin mucha cuesta, creo. La idea es hacer un entrenamiento medio exigente. No estoy para matarme por esos caminos de dios, pero para probarme a mí mismo, probar material y azuzar un poco el espiritu competitivo pues bien estará. Teniendo en cuenta esto, descansaré mañana lunes, el viernes y el domingo. No me entusiasma, pero es lo que hay. En esos tres días haré un rodaje pistero, unas series en cuesta y el tercer día probablemente meta MTB. Pero como siempre dependerá del ánimo de cada de momento.

sábado, 12 de febrero de 2011

Un adios

Esta semana no me ha quedado más remiedo que jubilar mis Sportiva Wildcat. Tenía pensado darles un final un poco más glamuroso (por ejemplo la semana que viene en la Wild West Run), pero lo que no puede ser no puede ser y además es imposible.
Desde un principio he tenido una relación de amor a medias con estas zapatillas. Me las compré como zapatilla de entrenamiento de cara al verano pasado, tras haber estado corriendo con las Inov-8 roclite 312 durante el invierno. Lo que andaba buscando era más amortiguación y más frescor en los caireles. Ambas cosas las esnontré. Un placer correr con ellas.
Pero no sé si exigí demasiado a nuestra relación o quizá que los antecedentes eran muy duros, pero me fallaron por la suela. muy pronto se fueron desgastando los tacos y eso es un señor problema si vives en la costa atlántica irlandesa. De poco me sirve que el compuesto de la suela sea excelente (que lo es, ens eco se agarra  la piedra con entusiasmo) si al minimo barro que pille resbala por no clavar bien. El diseño del taco no me ha parecido muy acertado. A saber: se recubierto un taco mínimo con una especie de rebestimiento amarillo, que supongo que tendrá su razón de ser, pero que mi caso se ido de bares a la mínima. la suela, en consecuencia, se ha quedado muy plana, demasiado para este clima.
El textil se ha desgraciado, tambien, pero eso no me importa. Por lo demás me parece que cumple muy bien lo que se espera de ella, siempre y cuando se use para lo que está pesanda: correr. Posiblemente sea uno de los modelos más "atléticos" de las marcas de montaña. Ligera, bien amortiguada, no he tenido mayores problemas de estabilidad. Salvo la puntera apenas tiene refuerzso, pero tampoco los necesito, la verdad. Ya tengo las Flyroc para meterme en berenjenales rocosos. Salvo en estos tramos muy técnicos, la zapatilla se desenvuelve con gracia por cualquier otro piso, salvo que esté blando. Incluso sobre la temible piedra mojada se porta.
En fin, en mi opinión una zapatilla notable, que sin embargo no está hecha para estos parajes. No creo que vuelva a este modelo mientras viva y entre por aquí a pesar de sus puntos fuertes, que son más que sus debilidades. He visto que su prima, la raptor, tiene un taco de una sola pieza. Quizá sea una buena alternativa para el futuro. Mientras tanto llegó la hora de las North Face Single Track. Veremos, por ahora han cumplido con lo que les he pedido.

miércoles, 9 de febrero de 2011

On the way!!

Ahí estamos otra vez! Tras haber perdido cosa de un mes con molestias y dolores varios, ya estoy preparando el Wicklow Way Ultra con un poco de seriedad. No es que las molestas hayan desaparecido, que no, simplemente no me impiden correr. Y eso ya es algo más que la semana pasada. Por si acaso cuido mis pantorrillas: buenos estiramientos, alguna cremita y hielo por sistema cada vez que vuelvo de correr. 
Se nota que llevo semanas parado. Aunque el ritmo es decente, la frecuencia cardiáca se ha disparado un poco y me cuesta mantenerme por debajo de las 150 pulsaciones a ritmos de crucero. Bien es cierto que ya van bajando, pero hay tengo el ojo en el pulsómetro, por lo que pueda pasar.
Sigo con la esperanza de poder correr la carrera de 52 km, pero he de reconocer que este parón me ha trastocado los planes y cuatro semanas bajo minimos es bastante. Estoy planificando las semanas que me quedan para poder llegar con un mínimo que me permita lanzarme al ruedo sin miedo. El objetivo primordial es ir subiendo semanalmente el tiempo de rodaje durante tres semanas y hacer una cuarta de descanso. Cada una de estas semanas me maracaré un día de rodaje "medio" y otro "largo". Estos serán los que irán subiendo de duraciónpaulatinamente. Para no quemarme, respetaré a rajatabla un mínimo de dos días de descanso (uno segura serán los lunes), quedando tres días sin especificar. En estos días quiero meter días de ejecercios de fuerza (cuestas, técnica de carrera, multisaltos...) y/o alguna sesión en progresión. Tampoco descarto algún día meter alguna pachanguilla futbolera y por supuesto, alguna salida en MTB.
Old Kenmare Road, por donde transcurre la Wild Wesr Run
las tiradas lasrgas voy a intentar que se semejen lo más posible enterreno y enclinación a lo que me espera en la carrera. Y tengo varias rutas en la cabeza, en las que se mezclan, varios tipos de terreno y con una inclinación media moderada.. Pero va a ser la semana que viene, el sabado donde voy a ver mi esto de forma real. Via caralibro me enterado que hay una media marathon trailera por una ruta a la que tengo ganas. Wild West Run, la han llamado. Desde luego no creo que esté para "competir" (entiendase esto de competir, por favor) pero como entreno de calidad puede ser una buena piedra de toque. Además me servirá para definir un par de cosas sobre material.Por un lado ayer definivamente tuve que dar por jubiladas mis Wildcat (demasiado gastadas por la suela, nada bueno para los embarrados caminos irlandeses) y quiero probar de manera definitiva las Single Track, que hasta ahora estaban llevando muy buena vida. Un día de estos, probablemente despues de la carrera metere una entrada al respecto.
Por otro lado, veo que la carrera se ha planteado de manera paralela a los circuloshabitalues de trail running en Irlanda (practicamente centralizados en Dublin/Wicklow) y además con un claro propósito socializador, con entrega de premios en un pub, precios especiales con un hotel... Vamos, que la organización parece que quiere hacer piña, supingo que con la intención de hacer un nucleo del que surjan nuevos proyectos.
En fin, que ya estmos lanzados otra vez. A ver si nada nos para de nuevo...

domingo, 30 de enero de 2011

Tulligelane

Ha sido esta una mala semana. El trabajo me mata de aburrimiento, los dolores me impiden correr y he estado metido en esa horrible dimámica casa-trabajo, trabajo casa. Mal, muy mal. Horas y horas haciendo el imbécil en internet, perdiendo el tiempo de mala manera. Foros de correr, de MTB, el maldito Caralibro, el foro del ARF. Una y otra vez las mismas webs, muerto del aburrimiento.
Y en una de estas, me dio por tontear con la madre de todas la webs para aburridos, el googlemaps. Lo suelo hacer para buscar rutas para entrenar ya que los mapas que se venden de Irlanda son bastante malos y mil veces me he encotrado con errores de órdago. Bueno, ahí andaba yo mirando rutillas para la bici y veo una buena combinación desde mi pueblo hasta la ruta bicicletara que se usó el verano pasado en el  Rás na Rioctha (http://adventureracingkerry.com/rnr/the_courses_12_2257237117.jpg), prueba que me perdí por darme un señor piñazo con la bici entrenando la misma ruta.
 El plan mezclaba carreetra y pista hasta llegar a Glenbeigh, donde no sabía muy bien que es lo que me esperaba.Hasta ahí debía seguir la carretara que lleva a Glencar hasta el paso de las montañas y ahí desviarme hasta Glenbeigh sigiendo el Kerry Way, que no lo abandonaría hasta la vuelta a Cahersiveen. Entre lo que me dice el google y lo que leo en la guía del Kerry Way le echo unos 70 km. Quizá un poco mucho para mi estado de forma, pero bueno, hay que echar horas, que los domingos son un pestiño por lo general.
Para bien o para mal los planes me los suelo pasar por el forro de los cojones. Y más cuando me lanzo a una ruta que no conozco y que me ofrece mil y una posibilidades. Hoy estas han sido infinidad de pistas forestales que salían de la carretera. La mayor parte de ellas eran tan solo pistas de servicio para los camiones que se llevan la tala. Un par de kilómetros y se acababa. Varias veces me he tenido que dar la vuelta.
Pero he llegado a este lugar, Tulligelane. No es un pueblo, porque no hay casas, pero tiene un cartelito en la carretera. El desvío no parece gran cosa, más alla de la mayoría de las pistas que unen las casas aisladas en la montaña con la carretera. Me he dado un última oportunidad de aventura con esa pista. Estaba haciendo demasiodos km tontos de exploración que no me habían dado satisfacción alguna y quedaba mucho por pedalear.
Primera sorpresa: pista cortada. Barrera de colores y cartelitos de no pasar. No es la primera vez que Coillte
(que viene a ser como un ente gestor (y explotador) de los bosques irlandeses) quiere tocarme los huevos. No es la primera vez que salto sus barreritas. No es la primera vez que al hacerlo descubro grandes cosas. Hoy ha sido, simplemte, mi nuevo patio de recreo. Mi pista de entrenamiento. Así de claro. Toda una red de pistas y caminos para arriba, para abajo, surcando bosques, introducciéndose en interminables turberas. 100% disfutable en bici y un paraíso para tiradas medias-largas de correr.  
Como un jodido enano he difrutado cada vez que encontraba unnuevo cruce, un bueno sendero. No he podido explorarlo todo. Iba tan emocionado, tan infantil, que me he vaciado. Por supuesto hasta que las piernas no han ido al trituradora de carne no he parado. Por supuesto, el plan inicial ha quedado pospuesto. Estaba reventado y todavía me quedaban unos 20 km de vuelta a casa. Pero hoy la matada ha valido la pena.
A niveles prácticos  me ha sorprendido lo poco que he bebido: unos 750 ml de agua con una pastilla de NUUN y cosa de medio litro de agua sin nada. No he tenido sensación de sed en ningún momento, pero haro mismo, mientras escribo esto, sí que noto algo de deshidratación.
Lo que no he llevado bien ha sido el comer. He notado bastantes altibajos de energía. Supongo que debería comer un poco con más asiduidad.

Epílogo musical: cuando uno está exhausto la mente va y viene y uno nunca sabe muy bien por donde va a salir. Hoy le ha dado por tararear esta canción. Nunca he sido fan de los Rodrguez, ni tengo disco akguno de ellos, Vamos, no los escucho. Pero hoy al subconsciente le ha dado por ahí. Cosas de fantasmas del pasado, supongo.
 

 Pd: a pesar de todo echo de menos correr.



miércoles, 26 de enero de 2011

STOP!!

Nada, no hay manera. Duele, duele y vuelve a doler. Y tira, está duro como una roca, cada vez que corro afecta a otras partes de la pierna. He tenido que echar el freno, Es tontería intentar entrenar si no se disfruta. Así que echo el cierre por unos días. Solo espero que el tiempo mejore y pueda sacar la bici un rato un día de estos.

viernes, 21 de enero de 2011

Pasito a pasito

Poco a poco voy cogiendo ritmo. Muy poco a poco, la verdad. Ahora mismo no tengo nada claro que pueda correr los 52 km en marzo. Vale, correr corro, pero en cuanto me descuido... zas, dolores.

Resumiendo la semana: lunes trote guarro alrededor del pueblo 7km y sensaciones raras, con un ritmo muy inconsistente, martes fisio (un día de estos la veo con un BMW a mi costa) miercoles el mismo recorrido que el lunes, un poco más lento pero un correr más serio, más consistente, pocas molestias.
El jueves me pase a la MTB aparte de dar descanso a los gemelos, me dediqué a recorrer unos caminillos secundarios a una pista forestal aquí cerca. Es un sitio a donde suelo ir a correr series ya que es loop de unos 4 kilómetros de subidas y bajadas muy interesante y divertido para estas cosas. Los caminos que visité ayer me abren la posibilidad de variar el recorrido de las series y meter en estos entrenos tramos de terreno más blando y con más piedras.
Hoy he salido un poco a correr por la ladera del Bentee. Parecía un jodido elefante: qué falta de ritmo, que torpeza, que mal, por dios, que mal... Pero el caso es que he llegado a casa hasta medio contento. Supungo que aunque "técnicamente" ha sido un desastre de proporciones cósmicas, el correr entre las ovejitas, en medio de un precioso atardecer por un camino recien acondionado levanta el espíritu del más aplatanao.
En fin, la semana que viene seguiré con los correteos suaves y quizá (muy quizá) haga algo de calité. Mientras, si vuesas mercedes no se oponen, este fin de semana me dedico a la recuperación a la brasileña. Me voy a la city a llenar los bolsillos de los sufridos propietarios de los pubs (y de paso visitar a unos amigos y carrulear por las tiendas del lugar)
La semana que viene hablaremos del gobierno.

martes, 18 de enero de 2011

Tic-tac. tic-tac

Parados, sin movimento, casi inertes... No tanto, pero casi. Las pantorrillas no se recuperan. Si un día parece que van a mejor al siguiente dicen que no. Ayer eché a correr un rato, casi más por desesperación que otra cosa. Algo más de 40 minutos de trote guarro, con molestias y algo más que moletias: dolores, pero corrí de principio a fin el circuito que me había marcado.
Me jode perderme los periodos de luna llena. No hay cosa que más me guste que correr iluminado por la luna, perderme por los caminos que unen las ganjas de los alrededores del pueblo, oliendo las chimenas, escuchando la cadencia de mi propia carrera... Habrá que esperar a la próxima (y rezar para que no esté nublado, claro)
En fin, esta semana iremos poniendonos en acción, combinando, trotes suaves, bici y un fin de semana de golferío por la gran ciudad.
Para finalizar un toque musical:


domingo, 16 de enero de 2011

La culpa es del árbitro

...vamos, digo yo. Porque a alguien tendré que echar las culpa de esta desastrosa semana (en lo que a las cosas del correr se refiere) Tristes carreras de apenas media hora el lunes y el miercoles donde el dolor en los gemelos me hicieron tener que volver caminando. Varios días de parón por la sencilla razón de correr varios días con unas zapatillas viejas. Hay que joderse! En fin, lo que pretendía que fuera la primera semana de entrenamiento enfocado al Wicklow Ultra se ha zanjado con un montón de abobinables y estiramientos hasta de orejas. No daba para más.
Hoy, que me he levantado rumboso, me he ido a andar en bici. La verdad es que ha sido un poco más que un paseo, explorando caminos y carreteras que suele dejar de lado. Hoy he podido comprobar que la mayoría tiene el mismo interés que un plato de mocos (en su mayor parte son pistas de servicio sin salida a campos de turba). Pero he dado con una pista en bastante buenas condiciones que conecta con la carretera por la que suelo correr y que o bien me puede servir como alternativa (es una cuesta pronunciada) o como modo de alargar unos kilometros una tirada. Tambien me puede dar entrada a las colinas de la zona, pero eso no lo he podido comprobar, porque he visto cazadores pegando tiros y de valientes los campos santos están llenos.
Quizá lo más importante ha sido que he estado un par de horas por ahí, sudando, chupando barro y manteniendo el corazón sano (y no solo en lo que el pulsometro puede medir)
Tambien es cierto que ha pesar de lo relativamente sencillo del recorrido mis carencias físicas y técnicas en la MTB son tremendas. Este año quiero hacer algún tipo de raid corto, de un día (probablemente el Killarney Adventure Race, en octubre; que lo organiza gente que conozco y el entorno es inmejorable) pero tendré que darle al pedaleo. Me pondré en serio con ello en verano, despues del trail. Hasta entonces dejaré la bici como medio de transporte para hacer entrenamientos en montaña y  algún que otro día de entrenamiento tonto para no quemarme de tanta zapatilla.

viernes, 14 de enero de 2011

Pito, pito gorgorito...

Esta semana, la que debía ser la primera de entranamiento propiamente dicho (hasta ahora, desde verano, corría más que nada para matar el tiempo), he estado en el dique seco. Otra vez los dichos gemelos. Fisio ($$$$$) antiinflamatorios, hielo y este arma del demonio que es internet.
El caso es que este año quiero correr algo en distancia mareante. Muy bien, pero el qué. Esta bastante claro que en marzo voy a intentar estar para la Wicklow Way Ultra. No sé como andaré de piernas, pero hay que estar ahí. Si no voy muy allá correré la media, pero sé que esa la puedo terminar sin problemas. La ultra no. Y eso es lo que me atrae.
Se trata de un trial de ida y vuelta, sin meterse en mucho lío de desnivel, de 52 kilómetros. Por lo que leo, el terreno no es muy complicado tampoco. Me parece que es una prueba ideal para iniciarse en estos tinglados.


Si todo va medianamente bien para Julio quiero preparar algo más largo. Había pensado en el G2Huandiak a mediados de julio. la jugada no es mala del todo al estar al lado de casa, con todo lo que ello conlleva logística y animicamente. Al fin y al cabo son nada más que 86 kilómetros y un desnivel de los que tiran pa´trás


Pero nada es tan bonito. Sí o sí haré los Montes de Vitoria en Junio con mi santo padre. Es una cita inexcusable. Por ir con mi santo padre no creo que la pueda correr, por lo que será más "marcha montañera" Ir dos veces en tan poco tiempo a casa, con la más que previsible situación económica en la que me hallaré parece un obstáculo casi insalvable. Por otro lado, me resulta casi imposible entrenar para esas cuestas por aquí y ese Aitzgorri despues de 60 kilomtros y una noche al aire merece unas horas de entrenamiento más que serio.
¿Alternativas? Mourne Way Marathon en el Ulster descartada por coincidir con los Montes de Vitoria. ¿le Grand Raid des Pyrenees en Agosto? Hay que ser muy machote para eso. Preveo además que el presupuesto no da para esas alegrías.Y en agosto me quiero preparar bien los Tres Picos de Dublín, de 36 kilómetros.
Mirando por aquí y por allá creo que he encontrado algo que me puede enteresar:The Lakeland 50, en la Pérfida Albión. El terreno presume que será parecido al que tengo por aquí, la dsitancia (50 millas) es más o menos la que estoy dispuesto a afrontar y el gasto puede ser asumible. Sinceramente, me ha motivado; incluso más que la G2, que desde un principio ya la veía demasiado dura.
No he conseguido por ahora mucha información sobre desnivel o terreno, pero por lo que veo en las fotos de aquí no parece que sea un sitio feo, no


En fin, como me parece que todavia me quedan algunos días de asueto, seguiré explorando un poco por ahí a ver que es lo que encuentro. Pero creo que me dejaré llevar por el espíritu de Felipe II y pondré mi pica en Cumbria a luchar contra los elementos.


martes, 11 de enero de 2011

Hola!

Bueno, ya está. Tras varios intentos parece que ya tengo blog. Pero ¿por qué? Bueno, es sencillo: voy a afrontar un gran reto y este rinconcito de internet quiero que me sirva como diario público y privado de la experiencia. También deseo que los que me lean compartan sus experincias, ánimos y collejas.
- ¿Ahá, muy bien, pero que coño vas a hacer que es tan importante?
Pues me he propuesto correr una carrera de montaña de larga distancia. El obejtivo va a ser una de 50 millas/80 y tantos kilómetros. Una estupidez como cualquier otra, supongo. El caso es que llevo un tiempo corriendo y necesito algún reto. Correr por las colinas, los caminos, los bosques... Es retroceder un poco en el tiempo, es una mezcla de vuelta a la infancia, pero también a un paso atrás hacia un ser humano un poco más primitivo. Puro dirá alguno. Desde luego a pesar de la obsesión por los materiales más modernos, el último grito en zapatillas, los GPS, los pulsómetros cuando uno sale ahí afuera la sensación de libertad es única. Y no solo por los parajes, la soledad del momento ante la naturaleza. La sensación única de romper a cada paso una barrera tanto física como mental. Ir un poco más allá, adentrarse en un terreno virgen en la mente. Querer un poco más y quererlo lo más rápido posible.
Que nadie se asuste, por favor. Aparte de las divagaciones pseudo-filosóficas, lo que quiero es contar como van la preparación, hablar del material que uso, escribir crónicas de las salidas y meter aquí y allá alguna otra cosilla que nada tenga que ver con el tema del correr.
En fin, gracias por leer.
Hasta pronto.